Antibióticos; el mejor invento para salvar vidas no funcionará si no tomamos medidas.

Más de 700.000 personas mueren cada año en todo el mundo (30.000 de ellas en Europa) por infecciones provocadas por bacterias que se han hecho resistentes a los medicamentos específicamente creados para combatirlas (antibióticos). Si la tendencia se mantiene al ritmo de la última década, a mediados de este siglo morirán por la resistencia a los antibióticos unos 10 millones de personas al año, según han advertido reiteradamente la Organización Mundial de la Salud y la Comisión O’Neill creada por el gobierno del Reino Unido específicamente para estudiar este problema.

Los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir y tratar las infecciones bacterianas. La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias mutan en respuesta al uso de estos fármacos. Así, se debe recordar que son las bacterias -y no los seres humanos ni los animales de granja-, las que se vuelven resistentes a los antibióticos.

La causa principal de la aparición de bacterias resistentes (en ocasiones conocidas como superbacterias) es que los humanos -especialmente, los habitantes de los países ricos- hacemos un uso incorrecto o exagerado de los antibióticos (por ejemplo, la automedicación) para tratar nuestras enfermedades.

Otro importante motivo de la proliferación de superbacterias está relacionado con el uso igualmente exagerado e inadecuado de antimicrobianos en ganadería y acuicultura, especialmente en las grandes granjas y piscifactorías en las que se utilizan estos medicamentos para acelerar el crecimiento de los animales de forma fraudulenta o incluso para tratar a animales sanos con el supuesto objetivo de prevenir infecciones futuras.

“El volumen de antibióticos utilizados en animales sigue aumentando en todo el mundo debido a la creciente demanda de alimentos de origen animal, con frecuencia producidos mediante ganadería intensiva”, destacaba el doctor Kazuaki Miyagishima, director del Departamento de Inocuidad de los Alimentos y Zoonosis de la Organización Mundial de la Salud, coincidiendo con la celebración de la Semana Mundial de Concienciación sobre los Antibióticos, que se lleva a cabo desde hace siete años a principios del mes de noviembre.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha aprovechado este año pasado la semana de concienciación sobre los antibióticos para recordar que “los agricultores desempeñan un papel clave para frenar la propagación de la resistencia a los antimicrobianos entre los patógenos que causan enfermedades, y pueden realizar una contribución importante, simplemente adoptando buenas prácticas de higiene en las actividades cotidianas en sus explotaciones”.

“Cuando utilizamos los antimicrobianos en las granjas de forma excesiva, contribuimos a la propagación de la resistencia antimicrobiana, ya que los patógenos resistentes pasan al medio ambiente a través de los desechos animales y la escorrentía de la explotación”, advirtió Juan Lubroth, Jefe Veterinario de la FAO.

La FAO calcula que en la actualidad se están utilizando en animales en todo el mundo 27 clases diferentes de antibióticos y solo 89 países tienen sistemas fiables para recopilar datos sobre el uso de estos medicamentos en el ganado. El diagnóstico de la FAO es rotundo: “El uso responsable de los medicamentos antimicrobianos no es solamente un problema en el campo de la salud humana”.

La población en general quizás no conozca con detalle esta realidad pero los antibióticos se están utilizando “ampliamente en los animales domésticos y en piscifactorías, e incluso se espolvorean en cultivos y huertos frutales para combatir infecciones que afectan a los animales y plantas destinados a la alimentación”, denunciaba la FAO en un informe difundido el pasado 14 de noviembre desde su sede mundial en Roma.

En concreto, la práctica más conocida en ganadería es la incorporación de antibióticos, “a veces de forma rutinaria, a los piensos, incluso cuando los animales ya están sanos, para tratar de evitar infecciones y que los animales engorden más rápido”, indicaba la FAO.

Frente la peligrosa utilización de antibióticos en ganadería, los expertos recomiendan medidas sanitarias alternativas y mucho más racionales. Por una parte, la masificación de las granjas y la acumulación de animales en recintos pequeños e insalubres se han convertido en unas de las fuentes principales de enfermedades para estos animales.

En naves en las que conviven miles de cerdos, ovejas, pollos o vacas sometidos a estrés y exposición a todo tipo de residuos es relativamente fácil que una infección se convierta rápidamente en un brote epidémico. La mejora de las condiciones de salubridad, la reducción de las cabezas de ganado y la naturalización de los espacios en los que viven estos animales son algunas de las condiciones imprescindibles para evitar que los antibióticos mal administrados se conviertan en la alternativa fácil para mantener en pie las explotaciones ganaderas industrializadas. Textualmente, la FAO recomienda a los ganaderos una cosa tan sencilla y lógica como esta: “Mantenga a los animales secos y cómodos con mucho espacio; reducir el estrés animal reduce su riesgo de infección; lo mismo sucede si los alimenta adecuadamente y se asegura de que tengan agua limpia”.

Parece mentira pero en pleno siglo XXI, la FAO ha de recordar a los ganaderos la conveniencia de mantener “limpio y sin desperdicios el lugar donde guarde a los animales y las zonas exteriores; limpiar regularmente el estiércol y el lugar donde duerme el ganado”. “Separe a los animales cuando enfermen para evitar la propagación de la enfermedad, y solicite asesoramiento veterinario inmediato para obtener el diagnóstico y el tratamiento adecuados”, indica la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en el último punto de su decálogo para reducir el problema de la resistencia a los antimicrobianos. La salud de los animales de granja está en juego, y la de los humanos también

Fuentes de información científica:
Review on Antimicrobial Resistence. Informe de la Comisión O’Neill https://amr-review.org/
OMS. Resistencia a los antibióticos, febrero de 2018. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/resistencia-a-los-antibi%C3%B3ticos
FAO, Página en internet especializada en resistencia antimicrobiana. http://www.fao.org/antimicrobial-resistance/es/ Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia.

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